2010
04.23
04.23
Sorprendente, la frescura de esta pieza. Con los condones siempre perseguimos odiar a los niños e promovemos evitarlos. Pero este insight está muy muy bien cazado.
Quién no disfruta de una tarde (bueno, un par de horas) con un niño, jugando y cumpliendo todos sus deseos: dándole todos los chuches de la tienda, dándole a probar el café y el tabaco, llevándole a ver Saw VI… y haciéndole creer que eres ese tipo que quieres ser pero no eres. Bendita inocencia.


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